La Semana Santa en Andalucía no se explica: se siente.
Es incienso flotando en calles estrechas, cera que cae marcando el tiempo y miradas que rezan en silencio.
Es el peso del paso y la levedad de una saeta que rompe la noche.
Tradición heredada, fe íntima o simple emoción colectiva: todo convive bajo el mismo cielo.
Entre sombras y luz, Andalucía vuelve a contar su historia, paso a paso, año tras año.